El representante comercial de EE.UU. (USTR, por sus siglas en inglés), Jamieson Greer, declaró que la oferta que se puso sobre la mesa antes del colapso de las negociaciones habría incluido, entre otros elementos, el anuncio de negociaciones formales del T-MEC. La mención expresa del tratado trilateral dentro del paquete bilateral fallido confirma que Washington vincula su disputa con Canadá al calendario de revisión del acuerdo con México. Los aranceles del 50% abarcan productos canadienses valorados en unos 20,000 millones de dólares, equivalente a aproximadamente el 5% de las exportaciones totales de Canadá hacia EE.UU., e incluyen algunos bienes que cumplen las reglas de origen del propio T-MEC, según reportes de agencias internacionales.

Greer indicó que EE.UU. no prevé reanudar las negociaciones con Canadá en el corto plazo. La escalada bilateral tiene implicaciones directas para México: si EE.UU. condiciona el avance del proceso trilateral de revisión del T-MEC al cierre de su disputa con Canadá, el calendario de la cuarta ronda México-EE.UU. prevista para septiembre podría modificarse. Además, los sectores canadienses afectados —acero, lácteos, papel— compiten o se complementan con exportaciones mexicanas en el mercado estadounidense, lo que puede generar tanto oportunidades de sustitución como presiones de precios según el segmento.