El primer ministro de Canadá, Mark Carney, anunció en un comunicado en redes sociales que Canadá igualaría los aranceles 'dólar por dólar para proteger a nuestros trabajadores y empresas', y que había ordenado a sus negociadores regresar a Ottawa al suspender las pláticas. El Representante Comercial de EE.UU. (USTR), Jamieson Greer, indicó que la oferta estadounidense habría incluido reducciones arancelarias significativas en acero, aluminio, autos y madera, coordinación de cadenas de suministro aeroespaciales, cooperación en minerales críticos, mayor control de importaciones producidas con trabajo forzado —en referencia a la Ley de Prevención del Trabajo Forzado Uigur (UFLPA)— y el anuncio de negociaciones formales del Tratado entre México, Estados Unidos y Canadá (T-MEC/USMCA). La ruptura se produjo después de tres días de negociaciones intensivas en Washington.
La activación de aranceles representa un avance con respecto al episodio previamente reportado en esta edición —la pausa de 72 horas que venció sin acuerdo el 22 de agosto—: los gravámenes quedaron efectivos y, por primera vez en el proceso, la oferta rechazada vinculaba explícitamente la disputa bilateral EE.UU.-Canadá con el inicio formal de la revisión trilateral del T-MEC. Ambos gobiernos se culparon mutuamente por el colapso, según Reuters y Bloomberg. México mantiene hasta el momento su canal de negociación bilateral separado con EE.UU. y no formó parte directa de la ronda que colapsó; sin embargo, la no apertura de la negociación formal del T-MEC afecta el calendario de la revisión del tratado que México también aguarda.