La primera revisión conjunta del T-MEC se celebró el 1 de julio de 2026 sin que los tres países acordaran la renovación del pacto en su forma actual; el acuerdo permanece vigente mientras continúan las conversaciones. El proceso es asimétrico: la continuación requiere consenso de las tres partes, pero cualquier país puede activar un proceso de revisión unilateral. EE.UU. utiliza la revisión para presionar por cambios que corrijan desequilibrios comerciales —incluyendo mayores requisitos de contenido estadounidense en manufactura automotriz—, mientras México busca preservar el acceso preferencial y evitar aranceles adicionales a vehículos y acero. Canadá, que no ha participado en las rondas bilaterales EE.UU.-México, mantiene disponible su opción de represalia.
La agenda de la revisión incluye sectores automotriz, acero, aluminio y agricultura, pero los vehículos son el punto de mayor tensión: autos fabricados en México que cumplen las reglas de origen del T-MEC siguen sujetos al arancel 232 de 25% sobre componentes no estadounidenses bajo la Proclamación 10908. Stellantis solicitó formalmente a la Oficina del Representante Comercial de EE.UU. (USTR, por sus siglas en inglés) revisar esos aranceles sobre vehículos de México y Canadá que cumplen el T-MEC. El Departamento de Comercio cerró el 19 de agosto el periodo de comentarios sobre el nuevo procedimiento de acreditación de contenido estadounidense, paso previo a cualquier ajuste en la aplicación del arancel 232.