DiBella publicó el planteamiento en un artículo de opinión en el que sostuvo que cualquier propuesta viable del NZF debe permitir 'el rango máximo' de fuentes de combustible alternativas, incluidos el GNL y el bio-GNL. Argumentó que los esfuerzos de reducción de emisiones deben vincularse a la viabilidad demostrada, la disponibilidad global y la escalabilidad de los combustibles alternativos, no a una fecha de implementación rígida ni a opciones de combustible limitadas. La declaración indica que EE.UU. podría trabajar con un NZF revisado en lugar de oponerse a cualquier marco global para reducir las emisiones marítimas, según Argus Media.

El contexto es relevante para México: EE.UU. es el mayor exportador de GNL del mundo, con capacidad que se proyecta duplicar hacia 2030. Varias navieras que sirven puertos mexicanos del Pacífico como Manzanillo y Lázaro Cárdenas ya operan buques propulsados por GNL o están en proceso de incorporarlos. Si el MEPC de diciembre aprueba un NZF que reconozca al GNL como combustible de transición, esos buques mantendrían su conformidad regulatoria sin necesidad de costosas retrofits, lo que incidiría en la estructura de costos de los fletes hacia y desde México.