Las inversiones cubren la construcción o modificación de muelles, áreas de almacenamiento de carga pesada y vías de acceso para componentes de grandes dimensiones —flotadores, estructuras de anclaje y torres— que los proyectos eólicos flotantes requieren en tierra antes del remolque al mar. La distribución geográfica cubre tanto el Atlántico y el Canal de la Mancha (Cherburgo, Brest y Nantes-Saint-Nazaire) como el Mediterráneo (Port-la-Nouvelle y Marsella-Fos). El financiamiento público se espera que detoné inversión total de los cinco puertos cercana a €1,000 millones en infraestructura portuaria. Francia tiene como meta 6 GW de capacidad eólica marina flotante instalada para 2040; actualmente dispone de aproximadamente 2 GW de capacidad eólica marina fija.

La eólica flotante exige muelles con profundidad y capacidad de soporte distintas a los puertos de contenedores convencionales, por lo que la decisión de cuál puerto recibe el financiamiento define qué ciudades portuarias se convierten en hubs industriales de la próxima generación de energía marina en Europa. Además, la Comisión Europea autorizó este mismo mes un esquema de apoyo de €63,000 millones para once parques eólicos marinos en Francia a través de Contratos por Diferencia a 25 años. El contexto para México es relevante: los puertos del Golfo de Tehuantepec y del Golfo de México que aspiren a capturar la cadena logística de proyectos eólicos marinos —aún incipiente en el país— deberán acreditar condiciones técnicas similares a las que France 2030 exige a sus cinco puertos seleccionados.